Mª P. Morrondo Pelayo, P. Díez Baños, R. Panadero y C. López*
Los ovinos y caprinos mantenidos en pastoreo con frecuencia se ven afectados por diversos parásitos entre los que destacan los de localización pulmonar. Teniendo en cuenta los estudios de animales que eliminaban larvas de nematodos pulmonares a través de las heces, se puede afirmar que la parasitación varía considerablemente, pero que en la mayoría de los rebaños supera el 30 % de los efectivos, mientras que en otros llega a ser del 80-90 %. Estos porcentajes se sobrepasarían ampliamente si se examinaran directamente las lesiones pulmonares tras el sacrificio. (Fig. 1)
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Fig. 1 El mantenimiento de ovejas y cabras en pastoreo facilita la infección por nematodos pulmonares. |
Fig.2 Dictyocaulus filaria en la tráquea y bronquios del pulmón de oveja |
Normalmente en un mismo animal se pueden encontrar dos o más especies de nematodos parásitos al mismo tiempo, los cuales muestran diferencias marcadas respecto de su localización en el pulmón, su acción patógena y su diferente sensibilidad a los antihelmínticos, además de tener ciclos biológicos externos e internos distintos.
Las nematodosis pulmonares que pueden denominarse también estrongilosis pulmonares, bronconeumonías verminosas, bronquitis parasitarias, etc, están ocasionadas por especies pertenecientes a las familias Dictyocaulidae, cuyo representante más habitual es Dictyocaulus filaria y Protostrongylidae, con Muellerius capillaris, Cystocaulus ocreatus, Neostrongylus linearis y Protostrongylus spp. como las más frecuentes.
Se caracterizan por ser procesos de carácter crónico de las vías respiratorias altas, en los que con frecuencia hay infecciones mixtas en las que D. filaria puede coexistir con varias especies de protostrongílidos. Estas infecciones ligadas al pastoreo y de distribución mundial, que llegan a ocasionar considerables pérdidas económicas de tipo fundamentalmente indirecto, también se han hallado en otras especies de rumiantes silvestres (corzos, rebecos, ciervos); sin embargo, no hay infecciones cruzadas con el ganado vacuno, ni con el equino.
En general, al igual que ocurre con otros parásitos, a los nematodos pulmonares no se les presta mucha atención, quizá por tratarse de procesos que no son muy espectaculares, ni responsables directos de mortalidad importante; sin embargo, no se debería olvidar que la presencia de estas nematodosis contribuyen a mermar los rendimientos, retrasan el crecimiento y en particular suponen un riesgo ante la presencia de otros agentes infecciosos, por cuanto favorecen su acción, en ocasiones facilitando la vía de entrada y en otras por mecanismos indirectos menos conocidos, disminuyendo la resistencia del hospedador y facilitando la acción de esos gérmenes.
DICTIOCAULOSIS
Los machos de D. filaria miden 3-8 cm y las hembras 5-11 cm; son blanquecinos, delgados y largos, y se localizan fundamentalmente en la tráquea y en los grandes bronquios (Fig. 2). Los huevos elipsoides miden 112-138 x 69-90 µm, y tienen una larva desarrollada que eclosiona pronto. Las larvas 1 (L-1) miden 550-580 µm, y en el extremo anterior tienen un engrosamiento cuticular llamado botón cefálico que las diferencia de D. viviparus; son de color oscuro y aspecto granuloso debido a las reservas nutritivas en forma de gránulos y su extremo posterior es romo (Fig. 3).
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Fig. 3. Larva 1 de Dictyocaulus filaria con el botón cefálico característico en su parte anterior. (400 aumentos) |
Fig. 4. Batería de embudos dispuestos para realizar la migración larvaria por el procedimiento denominado Baermann . |
Los animales jóvenes presentan mayor prevalencia e intensidad de infección, aunque también están muy parasitados los de 1-2 años, dado que la respuesta inmunitaria es menos protectora que la desarrollada frente a D. viviparus en los bovinos.
Ciclo biológico y epidemiología
De los huevos, que ya aparecen embrionados en el útero de la hembra de Dictyocaulus, salen las L-1 que van siendo arrastradas hacia la tráquea por el epitelio vibrátil de los bronquios conjuntamente con mucus; posteriormente son deglutidas o salen al exterior en los accesos de tos y, finalmente, se liberan con la materia fecal. El desarrollo externo comprende dos mudas de la L-1, que conservan sus envueltas de modo que las L-3 infectantes, llevan una doble vaina y conservan el botón cefálico. Las L-3 no pueden alimentarse y se desarrollan en condiciones favorables en 6-7 días. Las L-3 ingeridas se liberan de sus envolturas en el intestino delgado del hospedador, atraviesan la mucosa intestinal y por vía linfática llegan a los ganglios mesentéricos del colon, donde realizan la tercera muda (6-7 días p.i.). Las L-4, llegan a los pulmones por vía linfática y sanguínea, perforan los capilares de los alvéolos, alcanzan los bronquios más finos y, tras la cuarta muda, llegan a los bronquios y tráquea, donde maduran aproximadamente en 4 semanas. El período de prepatencia es de 4-5 semanas y los adultos no suelen superar los 3-4 meses de vida en el pulmón.
El desarrollo larvario está particularmente influido por la humedad y la temperatura, considerándose óptimas entre 10-20ºC y 52-100% de h.r. Las L-3 son muy sensibles a la luz solar directa y a la desecación.
En los animales adultos se desarrolla un cierto grado de inmunidad protectora, de modo que, por ejemplo en ovejas y cabras adultas reinfectadas, el ciclo interno es más lento, con un período de prepatencia de 50-80 días, y una parte importante de las larvas no son capaces de superar la barrera de los ganglios mesentéricos, ni la pulmonar. La edad de los animales, conjuntamente con la respuesta inmunitaria ante contactos previos con el parásito, determina la reducción del número de L-1, y como consecuencia los animales adultos generalmente eliminan cifras sensiblemente inferiores de larvas por gramo (l.p.g.), que los jóvenes.
Diagnóstico y aspectos clínicos relevantes.
Se pueden encontrar huevos y L-1 en las descargas nasales y exudados traqueales, aunque los resultados negativos no son concluyentes. Cuando se recurre a la coprología (mediante procedimientos de migración, Fig. 4), se debe realizar el diagnóstico diferencial con larvas de nematodos del suelo, de tricostrongílidos y de otros vermes pulmonares. (Fig. 5). No se dispone de métodos de diagnóstico inmunológico fiable para ovinos. Es evidente que el diagnóstico post-mortem es sencillo, puesto que basta con examinar el pulmón y más detenidamente el árbol traqueobronquial para observar los adultos entre el mucus generalmente muy abundante.
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Fig. 5. Diferencias entre larvas 1 de Dictyocaulus (en el centro, más oscuras y con gránulos) y de protostrongílidos (más claras y de menor tamaño) (100 x) |
Fig. 6. Actitud típica de una oveja afectada de nematodosis pulmonar; las extremidades separadas, la boca abierta y la respiración acelerada después de un esfuerzo, son datos para sospechar bronconeumonía verminosa que habrá que confirmar laboratorialmente |
Los animales jóvenes a las pocas semanas post-infección (p.i.) tosen y expectoran abundante moco que contiene larvas y/o huevos y en ocasiones nematodos adultos; también se observa taquipnea, disnea, anorexia y pérdida de condición corporal. En la forma aguda el flujo es muy abundante, al principio es mucoso y después, como consecuencia de infecciones secundarias, se puede tornar muco-purulento; finalmente, cuando se seca, forma costras que obstruyen los orificios nasales. En infecciones intensas consecuencia de la ingestión de numerosas larvas 3 en periodos relativamente cortos de tiempo, se advierten síntomas compatibles con los de bronconeumonía, con respiración acelerada, tos seca y estertores crepitantes; todo ello se acentúa sensiblemente después de algún tipo de ejercicio de los animales. Cuando se ausculta se escuchan silbidos o estertores.
En infección natural no son frecuentes las muertes, a menos que se trate de infecciones muy intensas, porque hay expulsión gradual de adultos, aunque las infecciones mixtas con protostrongílidos y con vermes intestinales, determinan mal estado general de los animales afectados. (Fig. 6)
Las lesiones más características son la traqueo-bronquitis catarral, con gran cantidad de mucus espumoso y blanquecino y la presencia de adultos D. filaria en la tráquea y en los grandes bronquios.
PROTOSTRONGILIDOSIS
Los vermes adultos están localizados en alveolos, bronquiolos y/o parénquima pulmonar de ovejas y cabras y de rumiantes silvestres (rebeco, corzo, muflón, ciervo, gamo, etc.). Se caracteriza por ser una enfermedad de curso crónico, sintomatología poco manifiesta, baja mortalidad y elevada morbilidad.
Los protostrongílidos más representados en la mayor parte de las regiones españolas pertenecen a los géneros Muellerius, Cystocaulus, Neostrongylus y Protostrongylus, en las que predominan unos u otros dependiendo de las condiciones climáticas y medioambientales, si bien es muy común que se presenten infecciones mixtas por dos o más especies diferentes en un mismo individuo.
Los adultos de Muellerius capillaris se sitúan en alveolos y en parénquima pulmonar en posición subpleural. Los machos miden de 12 a 26 mm y las hembras mide de 18 a 30 mm de largo. Las L-1 miden 250-280 µm, el extremo caudal se prolonga de forma ondulada con un espolón en la parte proximal-dorsal (Fig. 7).
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Fig. 7.- Larva 1 de Muellerius capillaris (400 x) |
Fig. 8.- Larva 1 de Neostrongylus linearis (400 x) |
Los adultos de Cystocaulus ocreatus están en bronquiolos, alveolos y en el parénquima pulmonar, o aislados en nodulitos subpleurales; el macho mide de 18 a 45 mm de largo; la hembra mide 390-420 mm y la L-1 mide 380-480 µm, el extremo final ligeramente arqueada y termina en forma afilada; está divida en 2 partes, la proximal curvada más gruesa y terminal en punta fina; entre las dos hay pequeños dientecillos y antes un espolón corto y algo curvado.
Los machos de Neostrongylus linearis miden 5-8 mm, las hembras de 13-15 mm y las L-1 miden 300-350 µm, parte anterior corta, rectangular y con 2 dientecillos y otra en forma de punta de lanza, con una pequeña espina dorsal (Fig. 8).
Los machos adultos de Protostrongylus spp. miden entre 16 y 46 mm y las hembras de 25 a 65 mm, se localizan en los bronquiolos. Las L-1 , con 370-400 µm, carecen de gránulos y hacia el extremo final se prolonga y estrecha en forma de bayoneta.
Los protostrongílidos son cosmopolitas, aunque la frecuencia específica varía considerablemente de unas regiones a otras, según las condiciones ambientales y climáticas que determinan además de la supervivencia de las L-1, la presencia de diferentes especies de hospedadores intermediarios (H.I.), entre los que se encuentran caracoles terrestres y babosas, en lo que se desarrollan las larvas infectantes. (Fig. 9)
En España la distribución de los protostrongílidos está todavía incompleta, pues falta información del Levante, Cataluña, Región Valenciana, Baleares, gran parte de Andalucía y de otras zonas. En zonas áridas y semiáridas del norte peninsular, la frecuencia de las bronquitis verminosas de ovinos mayores de 2 años se cifra entre el 50-90%, con mayor representación de M. capillaris y con oscilaciones relacionadas con la gran variabilidad entre comarcas naturales y sistemas de explotación. En zonas de regadío los ovinos están generalmente más parasitados que en las de secano y, en ambos casos, las prevalencias para cada especie considerada varían notablemente.
Un elevado porcentaje, en ocasiones superior al 70%, de ovejas adultas sacrificadas están afectadas por protostrongílidos. Las pérdidas de producción de carne, lana y leche, retraso del crecimiento, reducción de la edad de desecho y decomiso de pulmones, representan las principales aspectos económicos, aunque no hay cuantificaciones detalladas.
Ciclo biológico y epidemiología
El ciclo es indirecto, lo que conlleva la intervención de hospedadores intermediarios que son diferentes especies de moluscos terrestres como caracoles y babosas, en los que se desarrollan las larvas hasta alcanzar su estadio infectante para los rumiantes y en cuyos tejidos permanecen durante todo el periodo de vida de esos moluscos (Fig. 9)
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Fig. 9. Desarrollo de larvas de protostrongílidos en el pie de un caracol. (35 x) |
Fig. 10. Examen microscópico de un raspado directo de un nódulo de cría; se aprecian numerosos huevos ya embrionados y larvas eclosionadas.(100 x) |
Los vermes adultos se encuentran en los nódulos verminosos pulmonares, que están más o menos delimitados y presentan características diferentes según la especie; las hembras ponen huevos que se desarrollan y eclosionan rápidamente en los nódulos larvarios o en el árbol bronquial. Las L-1 ascienden con el moco hacia la laringe, son deglutidas y, posteriormente, salen al exterior con las heces. La supervivencia de las L-1 en el medio externo depende de las condiciones climáticas, especialmente de la temperatura y la humedad relativa, de la presencia y actividad de moluscos H.I. Las L-1 que permanecen en la materia fecal son extraordinariamente resistentes (hasta 9 y 11 meses en heces ovinas secas C. ocreatus y M. capillaris, respectivamente), penetran activamente en caracoles y babosas que contactan con las heces, atravesando el epitelio del pie y se localizan en tejidos conjuntivo-muscular subepitelial y bajo el manto. Mudan 2 veces para llegar a L-3 que sobreviven infectantes para los hospedadores definitivos (H.D.) durante el periodo vital del molusco. Los moluscos que albergan L-3, y que son ingeridos accidentalmente, se liberan de sus vainas por la digestión y penetran en la pared mucosa, fundamentalmente a nivel del ciego y las primeras porciones del colon, prosiguiendo su desplazamiento por vía linfático-vascular hacia los pulmones, pasando por el conducto torácico, corazón y arterias pulmonares. Las L-4 que ya se observan a los 8 días p.i. y L-5 a los 10 días p.i., que ya tienen dimorfismo sexual, atraviesan las paredes de los capilares y se localizan en diferentes partes del pulmón, dependiendo de la especie de protostrongílido, para finalmente, evolucionar a adultos y madurar sexualmente.
La longevidad de los adultos para Protostrongylus spp., M. capillaris, C. ocreatus y N. linearis se cifra en 2, 5-6, 5 y 2 años, respectivamente. El período de prepatencia se ha señalado en 30-37 días en Protostrongylus spp., 38-48 días para M. capillaris, 40-44 días para C. ocreatus y 60-85 días para N. linearis.
Respecto a la epidemiología de las protostrongilidosis, las condiciones climáticas son determinantes, pero, de manera especial, la temperatura y pluviosidad. Hay correlaciones significativas entre la climatología y la tasa de eliminación de L-1, coincidiendo las cifras más elevadas con épocas de máxima pluviosidad y temperaturas bajas, y las más reducidas con períodos de temperatura alta y sequía. No obstante, las variaciones climáticas no afectan por igual a todas las especies. En general, las temperaturas bajas favorecen a M. capillaris y, las temperaturas más cálidas a N. linearis.
En las condiciones climáticas de la Península Ibérica, M. capillaris es el protostrongílido que mejor resiste humedad y temperatura adversas y probablemente por ello tiene más prevalencia en ovinos de zonas secas y frías.
Muchas especies de moluscos actúan como H.I., aunque no todas ellas son igualmente idóneas para el desarrollo de L-3 infectantes. Además, no todas las L-1 que invaden los H.I. evolucionan hasta L-3, y el tiempo necesario en cada sistema parásito/hospedador varía ostensiblemente con la especie de molusco y las condiciones de mantenimiento. No obstante, en general, las temperaturas altas aceleran el desarrollo del tercer estadio larvario. En condiciones naturales la invasión de los caracoles por L-1 no afecta a su actividad normal ni la mortalidad y se admite que los más receptivos son los ejemplares jóvenes y las babosas que, además, serán ingeridos con más facilidad por los H.D., dada la fragilidad de sus conchas y su tamaño.
El máximo de L-3/molusco de protostrongílidos se observa entre finales de primavera y otoño, de modo que este periodo es el que entraña mayor riesgo para los H.D. No obstante, en el noroeste de España, hay moluscos adecuados que permanecen activos durante todo el año, por lo que la infección de los H.D. es posible en cualquier época.
Los ritmos de eliminación de L-1 de protostrongílidos son discontinuos debido a la localización profunda de los adultos en el pulmón, los períodos de inactividad reproductora de las hembras y la frecuente eliminación de huevos sin fecundar. La fertilidad de las hembras depende del género, siendo en orden decreciente: Muellerius, Neostrongylus, Cystocaulus y Protostrongylus spp. Sobre el ritmo de eliminación de L-1 influyen también factores propios del H.D.
Se admite que la oveja soporta mejor las infecciones por protostrongílidos que la cabra; sin embargo, hay que considerar que también las circunstancias medioambientales y el tipo de explotación influyen notablemente.
Parecen existir diferencias de receptividad ligadas a las razas de ovinos y caprinos, de modo que a la Romanov (ovina) y a la Alpina (caprina) se les atribuyen eliminaciones superiores de L-1 que a las de otras razas. Estados fisiológicos como la gestación, periodos de parto y lactación, estrés, nutrición deficiente, etc., hacen que las ovejas eliminen más L-1 de protostrongílidos. Es especialmente peligroso el periodo estival cuando los rebaños pastan en zonas marginales, de modo que si entonces no se suplementa su alimentación el deterioro nutricional aumenta la importancia de las parasitosis.
La edad de los animales es definitiva pues los mayores y por tanto con más tiempo de pastoreo eliminan más larvas debido al efecto acumulativo de las sucesivas infecciones y a la escasa reacción protectora, y sus pulmones con mucha frecuencia presentan extensas y características lesiones.
Diagnóstico, síntomas y lesiones
La escasamente manifiesta sintomatología, hace que para el diagnóstico, al que normalmente se llega por exámenes rutinarios, se recurra al laboratorio o al examen post-mortem de las lesiones pulmonares. Sin embargo, la interpretación de los síntomas, aunque sean moderados, unido a la información epidemiológica, permiten sospechar la infección, al menos en el conjunto del rebaño.
El diagnóstico laboratorial, se basa en la identificación de las L-1 recuperadas de heces frescas por métodos de migración como los descritos para la dictiocaulosis (Fig. 4); las características el extremo final de estas larvas observadas al microscopio (400 x), previa inactivación con lugol, permiten diferenciar los géneros. Son frecuentes infecciones mixtas por dos o más especies en un mismo individuo.
Los resultados de la coprología no son concluyentes, si se considera que el número de larvas hallado en heces no siempre se correlaciona directamente con la carga parasitaria; existen además considerables variaciones, incluso diarias, en la eliminación de L-1 cuya discontinuidad se explica por diversos factores como la edad de los animales, la consistencia de las deyecciones por el régimen alimenticio y, sobre todo, la diferente localización de los parásitos adultos, así como diferencias apreciables en su capacidad de reproducción y longevidad. Como apoyo al diagnóstico, se puede recurrir a a observación microscópica del exudado nasal diluido en agua. Tras la necropsia, se efectúa el diagnóstico de las protostrongilidosis a partir de las lesiones pulmonares.
Los nódulos larvarios o de cría, sobresalen de la superficie pulmonar y contienen diferentes fases del desarrollo. La sección del tejido pulmonar lesionado y el raspado con la hoja de bisturí, permite apreciar al microscopio huevos y L-1 de estos nematodos cuando los nódulos están activos (Fig. 10) También se puede realizar una migración previo troceado del tejido pulmonar de las zonas con lesiones nodulares. (Fig. 11)
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Fig. 11.-Corte transversal de pulmón de cabra con lesiones nodulares correspondientes a Muellerius capillaris |
Fig. 12. Borde apical de pulmón ovino con lesiones de protostrongílidos (Cystocaulus); se aprecian nódulos de cría y nódulos verminosos |
Son infecciones asintomáticas inaparentes especialmente las infecciones moderadas y en muchas ocasiones las protostrongilidosis ovinas son hallazgos de matadero. Cuando hay manifestaciones, tras infecciones repetidas y masivas, se aprecia tos seca y ronca, especialmente después de un ejercicio intenso, el estado general empeora y en los pulmones debilitados se producen neumonías secundarias. El cuadro clínico no es igual para todas las especies.
La mulleriosis frecuentemente en cabras con más de 2-3 años, cursa con neumonía intersticial aguda si la infección es masiva, y se manifiesta con disnea y tos continua. En corderos de más de 6 meses, M. capillaris da lugar al retraso del crecimiento y menor condición corporal, acompañados también de signos respiratorios, entre los que cabe mencionar hiperpnea y respiración abdominal, con tos frecuente, seca y ronca y, a veces, con espasmos. En infecciones naturales, la muelleriosis ovina y caprina suele ir asociada a otras parasitosis intestinales o hepáticas, y además, predispone a contraer otras enfermedades por hallarse afectado el estado general.
Las infecciones por Protostrongylus spp. se asemejan, dada su localización, a la dictiocaulosis, donde se aprecia abundante mucosidad nasal, con pérdida de peso y alteraciones respiratorias intensas; a veces, sobrevienen complicaciones por infecciones bacterianas secundarias. No obstante, la presencia de protostrongílidos no supone un factor favorecedor de la invasión por bacterias aerobias en el pulmón ovino.
Las lesiones más características son las pulmonares. Son respuestas del hospedador, locales, rápidas y poco intensas, por lo que el tamaño de las lesiones es reducido. Entre las lesiones nodulares pulmonares se distinguen dos tipos, los focos larvarios o "nódulos de cría", donde se reproducen los adultos y por tanto abundan huevos y larvas (Fig. 12), y los denominados "nódulos verminosos", más pequeños, de consistencia dura, en los que hay sólo vermes adultos. Unos y otros difieren en su apariencia dependiendo del género que los origina. Los de Cystocaulus están situados en la periferia del pulmón y, en particular, en la parte posterior de los lóbulos diafragmáticos. Son prominentes y de consistencia dura, con tonalidad grisácea o amarillo verdosa. La imagen de la sección varía con la antigüedad de la lesión, desde puntos pardo-rojizos a los más degenerados con una masa caseosa gris amarillenta. Su tamaño alcanza hasta el de una nuez y están en el tejido pulmonar en forma piramidal y rodeados de una zona hiperémica. Histológicamente se observa hiperplasia del epitelio bronquiolar e hipertrofias de la capa muscular.
Los de M. capillaris, preferentemente asentados en los lóbulos diafragmáticos, no son tan delimitados, son menos consistentes y se disponen como manchas similares a un mosaico, con predominio del color gris amarillento o rojizo. La superficie del corte es plana e indefinida, débilmente húmeda y hasta seca, de color más claro que el tejido circundante; también hay hiperplasia del epitelio alveolar.(Fig. 13)

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Fig. 13.- Pulmones de cabra con intensas lesiones debidas a una muelleriosis |
Los focos de Protostrongylus, se distribuyen por casi todo el pulmón, son subpleurales y fácilmente visibles, de 1-5 cm, con bordes muy netos. Son blandos y apenas distinguibles del tejido pulmonar próximo. Al corte son blandos, húmedos y se introducen en el tejido pulmonar en forma de semicírculo.
Los nódulos de N. linearis son subpleurales con preferencia en el lóbulo caudal, orientándose hacia la cara diafragmática; miden de 1-2 cm y están rodeados por zonas hiperémicas. Presentan color nacarado, lisos y hace relieve; la consistencia es blanda y están poco profundos en el parénquima pulmonar.
Tratamiento y profilaxis de la dictiocaulosis y protostrongilidosis
Los fármacos empleados contra estas nematodosis pulmonares, tienen más eficacia contra Dyctiocaulus filaria, que contra los protostrongílidos, lo que dificulta el tratamiento de estas últimas en ovejas y cabras. Además, la simple supresión de eliminación de L-1 tras una desparasitación, no siempre significa la eliminación de los vermes adultos. Asimismo, la facilidad con que los ovinos y caprinos se reinfectan en el pasto, viene a complicar la eficacia de los tratamientos.
Las dosis de bencimidazoles recomendadas normalmente han de aumentarse para que resulten moderadamente activos frente a protostrongílidos; también se recurre a aplicar dosis repetidas con varios días de intervalo. Esto es lo que sucede con el albendazol que a dosis de 7,5 mg/Kg pv posee 90% eficacia contra M. capillaris y Protostrongylus spp. ; el fenbendazol a razón de 15 mg /Kg pv, por vía oral, es efectivo contra M. capillarius y Protostrongylus spp.
Dosis diarias de 1 mg /Kg pv de albendazol o de 1,21 mg /Kg pv de fenbendazol, durante dos semanas, fueron muy eficaces contra M. capillaris en cabras. El oxfendazol 10 mg /Kg pv posee actividad contra nematodos broncopulmonares, y cuenta con la ventaja de su baja toxicidad.
El febantel dado oralmente a razón de 5-10 mg /Kg pv es activo contra M. capillaris.
El levamisol, a dosis de 5-7,5 mg /kg pv, es aceptablemente eficaz contra Protostrongylus spp., que se alojan en vías de mayor tamaño, pero sólo es parcialmente eficaz contra el resto de los protostrongílidos.
La ivermectina administrada a razón de 200 *m/kg pv, en inyección subcutánea, es eficaz contra Protostrongylus spp, pero habría que aumentar la dosis a 400 m/kg pv para conseguir eliminar M. capillaris y C. ocreatus. La moxidectina a dosis de 0,2 mg /Kg pv, se muestra eficaz frente a adultos de Protostrongylus y M. capillaris; sin embargo, no actúa contra las L-1.
El control de estas nematodosis, especialmente de las protostrongilidosis, resulta difícil de establecer ante la ubicuidad de los H.I. y por el tiempo prolongado que sobreviven las L-3 infectantes protegidas en sus tejidos. El sistema de pastoreo extensivo, con rebaños comunales y mixtos de ovino y caprino, que se sigue en muchas regiones españolas, complica mucho la adopción de medidas de profilaxis.
Habitualmente el tratamiento dirigido a controlar nematodos gastrointestinales, logra reducir en alguna medida también la infección por protostrongílidos; no obstante, la repetición de los tratamientos puede ser escasamente positiva sino se tienen en cuenta las condiciones epidemiológicas de cada región y explotación; lo más aconsejable es establecer programas de desparasitación estratégicos con el fin de ir reduciendo progresivamente las infecciones por vermes broncopulmonares.
Una medida bastante eficaz es la de modificar los hábitos de pastoreo, especialmente evitando las épocas de mayor riesgo y no dejar que los animales jóvenes compartan pastos comunes con los mayores en zonas de alto riesgo.
El control de los moluscos en las praderas y rastrojeras cuando el nivel de riesgo lo aconseje, sería muy adecuado para disminuir las cargas parasitarias, pero el empleo de molusquicidas debe efectuarse con precaución, y se desaconseja ante posibles problemas medioambientales.

Nota: La bibliografía consultada está a disposición del lector que la solicite. En ella se incluyen datos propios y de otros autores fruto de estudios realizados durante años en condiciones naturales o artificiales de infección, en especial la relativa a los hospedadores intermediarios y a la estimación de infecciones naturales preferentemente de ganado ovino y de algunos rumiantes silvestres, en particular corzos y rebecos. También se dispone de datos propios relativos a eficacias de antihelmínticos frente a nematodos pulmonares.
Nota: La bibliografía consultada está a disposición del lector que la solicite. En ella se incluyen datos propios y de otros autores fruto de estudios realizados durante años en condiciones naturales o artificiales de infección, en especial la relativa a los hospedadores intermediarios y a la estimación de infecciones naturales preferentemente de ganado ovino y de algunos rumiantes silvestres, en particular corzos y rebecos. También se dispone de datos propios relativos a eficacias de antihelmínticos frente a nematodos pulmonares.
*Parasitología y Enfermedades Parasitarias. Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria de Lugo. Universidad de Santiago de Compostela.
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